TRABAJO REGALADO
Llega el momento que toda persona con carrera o sin ella quiere crecer, estabilidad,
quiere ganar mejor, entonces se juega el obtener un puesto fijo en una empresa
o institución con su experiencia, su conocimiento empírico, sus destrezas
académicas o solo su lengua; es un tiempo que se regala porque no es
retributivo, puede surtir o no efecto, ese obsequio medido por trabajo
realizado, se otorga sabiendo a quien beneficiara y los resultados dependerán
de las decisiones de los superiores o las cabezas a cargo, a veces somos
conscientes de que otorgamos gratis nuestro trabajo por querer tener un ingreso
fijo y seguro, pero no todos miran con ojos gratos o entienden lo que cada
individuo anhela laboralmente.
Quizás el trabajo regalado, es el derecho de piso que uno paga por
querer encajar y ser aceptado en un puesto laboral, pero no todos son medidos
con la misma vara o evaluados de la misma forma, a veces es necesario recordar
ponernos en los zapatos del otro, porque hay quienes tienen que dar como si
fuera tributo, semanas y hasta meses de trabajo con el solo propósito de tener
un contrato o una vacante asegurada temporalmente. Son hombres y mujeres que
diariamente en ciertas épocas se ponen a pensar de cuán grande debe ser su
gratuidad física o profesional para obtener un puesto o un cargo, obviamente es
solo la teoría básica que algunos aplican en la realidad, ya que alguien con
influencia sanguínea o de otro tipo pisa más que un título o experiencia
laboral; alguien con verba y artilugio se antepone al que hace lo correcto,
estos son típicos panoramas del día a día, pero adivinan que nosotros como
parte de las sociedades los creamos y fomentamos, luego protestamos y hasta nos
ofende que ocurran, en fin vivimos entre hipócritas y convenencieros.
De la hipocresía social que últimamente va en auge, estos días gracias a
la facilidad de comunicar lo que nos venga en gana en las redes sociales,
juzgamos a quienes solo quieren trabajar y ganarse la vida, obviamente dentro
de esos rebaños hay lobos camuflados, esas bestias que se valen de argucias
para permanecer y subsistir igual que algunos empleados de planta, no podemos
hacernos ciegos a propósito, cuando es obvio que hemos conocido a un amigo(a),
un tío(a), un conocido, un etc., que ha conseguido su puesto o cargo sin
esfuerzo, no es necesario hacernos a los puritanos, etiquetar a desconocidos y burlarnos
virtualmente, cuando hasta en nuestras propias filias hay quien abusa del poder
y quien no desaprovecha su cuna de oro.
El punto que hoy me dio ganas de compartir textualmente es que de diez
que sigan el mismo esquema dos rompan el paradigma y por experiencia, por
raciocinio hasta por un poco de ética puedan analizar esta situación, que solo
desencadena los mismos vicios humanamente sacramentados y encarnados en
nuestros días con más abuso de poder, camarillas interminables, ambiciosos
insaciables y desenlaces lamentables, a veces al poner cada palabra quisiera
que el propósito de fondo se leyera en voz alta en una persona con una posición
privilegiada que ha roto esa cadena y por consciencia o por cambio puede hacer
que ciertas cosas sean diferentes para algunas personas, en nuestra realidad
eso es tan necesario por eso se sigue escuchando a gritos en lírica, en calle,
en las noticias del diario. También sería deseable que tres de diez mortales
empezaran a cambiar para cortar estos círculos viciosos porque los han vivido o quieren frenarlos, pero
eso es algo complicado, aun así espero lo escrito mueva unas piedras en el
camino.
El trabajo regalado no se recupera, pero hay profesiones y oficios que
últimamente no deberían hacerlo por tiempos prolongados, es de hecho que hay
que hacer un tiempo de prueba por ética profesional y para apaciguar el ego de
la gente que dice que paga los puestos públicos y privados con sus impuestos o
aportes, pero que sentido tiene cansar la paciencia del trabajador,
decepcionarlo con que no sale su contrato y
llegue a ser el personal que hace el mínimo esfuerzo solo por recibir la
paga de fin de mes, a esos extremos no deberíamos llegar, porque lo que
necesita una ciudad y sociedad como la nuestra, es que esas personas que hacen
de obreros, de trabajadoras del hogar, de enfermeras y todo aquel que ofrece un
servicio para la gente o trata con gente esté a gusto en su puesto y ofrezca lo
máximo al realizar sus labores y que el trabajo que regale sea porque disfruta
tener un puesto fijo y resolver las situaciones que se le presenten de la mejor
manera con el fin de ayudar a otros, a eso deberíamos aspirar.
Es irónico pero real que debemos recordarles como a infantes de kínder a
las gentes que hay una madre dejando a sus hijos con quien puede, para dar
trabajo regalado y la contraten; hay un joven prestándose para los pasajes y
cumplir horas laborales gratis, para estar en la lista de los que contrataran
el siguiente mes; hay un padre pidiendo trabajar de lo que sea y hasta las
horas que quieran, porque ya no puede cubrir con los gastos de su familia, pero
quiere que le renueven el contrato, hay muchas historias que no vemos y la
gente prefiere ser mejor juzgador, ya no se aplica la lógica básica o empatía cuando
alguien vierte un insulto u ofensa, la cuestión pareciera que solo será
diferente cuando estén en la misma balanza y les toque actuar como alimaña o
como alguien que quiere trabajar por mejorar su condición laboral o económica y
le tiene que pesar.
Y no me olvido de aquellos que
pacientemente hacen trabajo regalado y hasta moño de gratitud le ponen, hay
esas personas que solo Dios podría juzgarlos, porque rebasa la comprensión de
hacer un trabajo ad honorem “trabajo de forma honoraria”, ya que el honor que
tienen es más falso que pensar que existe político honesto, es más ruin que
estafador clandestino, porque hay personas que no desaprovechan y provocan
vergüenza a su partido, sindicato, organización hasta familia, cuando el
trabajo que dan es mediocre, solo permanecen porque calla las aberraciones de
los que pisan fuerte, porque se valen de mañas y muñecas para su permanencia,
porque pueden dañar a otros con tal que no les hagan hacer el trabajo bien y
acorde a su cargo, no sabría cómo definir a los que perviven en una fuente
laboral de dichas formas, por eso solo puedo creer en la justicia divina y la
que un buen lector pueda hacer al absorber las palabras.
En estos días que mucha gente requiere trabajar o tener un trabajo
estable deberíamos ponernos a pensar si merecen ser maltratados verbal o
físicamente, aquellos que regalan su tiempo, su vida y hasta ponen en riesgo su
familia, por estar en esos trabajos de primera línea o que no pueden cesar de
trabajar, quizás si de verdad consideraríamos valioso su trabajo los y las
respetaríamos y comprenderíamos, así en vez de trúhanes que nos hacen perder el
tiempo nos toparíamos con un hombre o mujer que hace bien su trabajo.
El trabajo honorable es el que se reconoce, cuando sabemos que alguien
lo hace bien y actúa de acuerdo a las exigencias, quizás no puedan abolirse por
completo estos males laborales de los muchos ya existentes, pero esa etapa, ese
momento del trabajo regalado con el único fin de tener algún puesto u oficio,
que algunos sacrifican por tener estabilidad laboral, debería ser reconocido
por aquellos que lo vemos y vivimos, quizás no deberíamos ser tan temerarios en
juzgar a alguien sin antes entender que podríamos estar en su misma posición,
quizás la gente está olvidando como tratar bien a otro ser humano, requerimos
de gente que ocupe cargos y ofrezca servicios para atender nuestras múltiples
necesidades como personas y ciudadanos, pero también es nuestra tarea ofrecer
un buen trato, usar un poca de la humanidad que nos queda en el interior para agradecer
por aquellas personas que regalan su trabajo y no han deformado su profesión en
al seguir su camino.

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